El silencio en la habitación era pesado, casi palpable, como si el aire mismo estuviera denso por la falta de palabras. Alina se encontraba sentada junto a la ventana, mirando al vacío con los ojos llenos de una tristeza tan profunda que parecía no poder salir de su cuerpo. La carta de su madre seguía guardada en su bolsillo, como un recordatorio constante de la realidad a la que ahora se enfrentaba. La muerte de Laura había dejado un vacío en su corazón que no sabía cómo llenar. Alina sentía q