El aire frío de la tarde de esa época del año golpeaba la ventana de la pequeña tienda de Alina en Tenerife. La noche se estaba acercando, afuera todo lucía tranquilo, más en calma en comparación al torbellino de emociones que fluían por su pecho. Era un contraste entre lo externo y la verdad que fluía en su interior. La calma que la rodeaba no lograba apaciguar ese torbellino de emociones que la consumían.
Para este momento Adara estaba sola en su pequeño local, rodeada de los trajes de balle