El sol de la mañana se colaba tímidamente por la ventana de la tienda, iluminando las estanterías llenas de artículos de ballet, la pasión de Alina hecha negocio. La tienda era pequeña pero acogedora, y en sus ojos brillaba una determinación renovada. Habían pasado seis meses desde la tragedia, desde la creencia de que Viktor había muerto, y ella había decidido dar un paso hacia una vida más estable, aunque no menos sombría.
Boris, su guardían y amigo, había estado a su lado todo ese tiempo, vel