Al salir del teatro, el aire fresco de la noche les recibió, como si el mundo en el que habían estado viviendo se desvaneciera en una fracción de segundo. Viktor, siempre alerta, miró a su alrededor, reconociendo la tensión en el aire. El silencio de la calle no era natural. La luz de las farolas proyectaba sombras alargadas que parecían acechar cada uno de sus movimientos. Boris y los demás hombres de Viktor caminaban cerca, formando un perímetro de seguridad a su alrededor.
Pero algo no estab