En los callejones de Danma City, donde antes solo se oía miedo y silencio, algo empezó a cambiar.
Primero fueron susurros, apenas rumores que viajaban de boca en boca, escondidos entre sombras. Se hablaba de un grupo que había atacado uno de los puestos de los Mendoza y lo había tomado por la fuerza. Algunos decían que habían matado a Gerardo. Otros juraban que el Flaco, ese carnicero sin alma, había caído también.
Nadie lo decía en voz alta. No todavía. Pero por primera vez en mucho tiempo,