Capítulo 46 — Celebración.
El bullicio del anfiteatro aún resonaba en sus oídos cuando los seis miembros de Luna Creciente regresaron a la cabaña asignada. El aire olía a madera y a tierra húmeda, pero también a triunfo. Apenas cruzaron la puerta, todos rompieron en risas y exclamaciones.
—¡Lo logramos! —exclamó Mateo, alzando los brazos como si aún corriera entre los árboles.
—Más que lograrlo, nos comimos a medio torneo —replicó Sarah, dejando caer sobre la mesa un montón de vasos que había traído del comedor común—. S