Capítulo 47 — Te amo...
La puerta de la cabaña se cerró tras ellos, dejando afuera el bullicio de la celebración. Dentro, solo había silencio y la luz cálida de una lámpara encendida en la mesa. Emili respiró hondo, intentando calmar la oleada de nervios que la invadía. Sabía que esa quietud no era casual: estaban solos, completamente solos.
El contacto de los brazos de Adrián rodeándola por la espalda la estremeció. Su cuerpo se ajustó al de ella con naturalidad, como si hubieran sido moldeados para encajar.
—No me m