Dos días después, cuando el sol alcanzó la mitad del cielo, los vigilantes del perímetro avisaron por enlace mental a Adrian.
—Alfa Adrian, el Alfa de Estrella Plateada está en la entrada del territorio.
Adrian se detuvo de inmediato, firme, alerta, con esa postura que imponía respeto incluso sin intentar.
—Permitan el ingreso. Acompáñenlo hasta la casa de la manada.
Cerró el enlace y abrió otro, dirigido a su familia.
—Viktor está aquí. Reúnanse en la entrada.
Diana ya lo sabía. Desde temprano