La primera noche de Viktor en Luna Creciente llegó más rápido de lo que Diana esperaba. Toda la casa de la manada estaba en movimiento: guerreros reforzando patrullas, jóvenes entrenando, Emili y las omegas preparando té, Adrian ajustando protocolos de seguridad. Pero, aunque nadie lo decía en voz alta, todos pensaban lo mismo:
El alfa de Estrella Plateada estaba allí.
Adrian había dejado las reglas claras: Viktor dormiría en la cabaña de huéspedes, no lejos de la casa principal. Emili lo recib