Capítulo 31 — Perdón.
La casa de la manada estaba iluminada y llena de vida. Al enterarse de que Diana había regresado, la noticia corrió por Luna Creciente como un incendio. En pocas horas, los miembros prepararon una pequeña celebración improvisada para recibirla. No era una fiesta de competencia ni un baile formal: era un evento lleno de cariño, preocupación y alivio. Todos querían verla, tocarla, asegurarse de que estaba realmente bien.
Apenas cruzó el umbral, varios guerreros se acercaron, inclinando la cabez