Los días en la Cuenca se convirtieron en una mezcla constante de adrenalina, cansancio y competencia. Las rondas tres, cuatro y cinco marcaron la mitad del torneo y exigieron a cada manada su mejor versión.
La tercera ronda fue una caza nocturna. Las manadas debían rastrear presas virtuales con transmisores mientras esquivaban trampas electrónicas y drones que simulaban ataques. Luna Creciente destacó desde el primer minuto: Nikolai encabezó el rastreo como si tuviera un mapa invisible en la me