El amanecer apenas se insinuaba en el horizonte cuando Valeria terminó de guardar sus escasas pertenencias en la mochila. Sus manos se detuvieron un instante sobre su vientre, ese pequeño universo que crecía dentro de ella y que ahora debía proteger a toda costa. El refugio de Damián en las montañas era su única opción, aunque la idea de depender de él seguía provocándole un nudo en la garganta.
—¿Lista? —la voz de Damián sonó a sus espaldas, grave y contenida.
Valeria asintió sin mirarlo. El s