La sangre manchaba el suelo del bosque, formando pequeños charcos oscuros sobre la tierra húmeda. Valeria observaba con horror cómo el cuerpo de Kael se desplomaba frente a ella, mientras el enorme lobo negro que los había atacado retrocedía con un gruñido amenazador.
Todo había sucedido demasiado rápido. Lo que debía ser un simple recorrido por los límites del territorio se había convertido en una emboscada. Tres lobos renegados, probablemente expulsados de otras manadas, habían aparecido de l