Mundo ficciónIniciar sesiónAl tercer año de relación, Hernán García le pidió matrimonio a Camila Aguirre. Justo cuando Camila creía estar viviendo el momento más feliz de su vida, descubrió que todo había sido una trampa de Hernán, un plan cuidadosamente preparado solo para vengarse de ella. Lo vio preparar cada paso con mucho cuidado. Lo escuchó mentirle una y otra vez, usando pretextos cada vez más torpes. Pero no lo desenmascaró. Se limitó a observar con frialdad cómo él seguía con su actuación. Hasta que saldó todas las cuentas pendientes entre ellos y se aseguró de que él ya no pudiera controlarla. Entonces, Camila se dio media vuelta con absoluta calma y se fue sin mirar atrás. En aquella fiesta de compromiso sin novia, Hernán se enteró de la verdad y, en un instante, se le pusieron los ojos rojos mientras el pánico lo invadía. —Camila, yo ya había cancelado todo. Nunca quise hacerte daño. De verdad. La única mujer que he amado desde el principio eres tú. *** Para Camila, Ricardo Navarro era una de las figuras más poderosas de Monte Real: un magnate con mucho peso en el mundo de los negocios, elegante, frío e inalcanzable. Hasta que una noche, después de beber de más, Ricardo se quitó la máscara y comenzó a acercarse a ella paso a paso. Solo entonces Camila descubrió que ella era la mujer de la que él había estado enamorado en secreto. Al reencontrarse en una cena, Ricardo, muerto de celos, le dijo: —Camila, ¡yo soy tu esposo!
Leer más—Cuando tenga todo arreglado, naturalmente te lo diré.Mientras Hernán decía eso, la irritación en sus ojos se volvió cada vez más evidente.Si no fuera por todo lo que habían pasado juntos mientras se abrían camino en el extranjero, y porque Jimena siempre lo había ayudado a cuidar de Dominga, además de que Dominga le tenía cariño, Hernán ni siquiera se habría molestado en darle una explicación tan escueta.Al ver que Hernán empezaba a molestarse, Jimena ya no se atrevió a seguir insistiendo. Solo respondió en voz baja:—Entonces date prisa en arreglarlo. Cuando lo tengas listo, tienes que avisarme.—Lo sé.Hernán miró al asistente que estaba a un lado.El asistente entendió de inmediato y dio un paso al frente.—Señorita Jimena, el señor Hernán tiene una videollamada más tarde y varios asuntos de la empresa que atender. Por ahora no le será posible recibirla, así que...El asistente hizo un gesto respetuoso hacia Jimena, indicándole que debía retirarse.Jimena vio que Hernán había v
En el hospital, cuando Jimena llegó, Hernán ya estaba despierto.Aunque la herida en la espalda no era profunda, sí era bastante extensa, así que no podía moverse demasiado. Solo estaba recostado de lado, leyendo un libro.Todo lo demás en la habitación ya había sido acomodado por su asistente.En cuanto escuchó que la puerta se abría, el corazón de Hernán dio un ligero salto. Levantó la mirada, pensando que por fin era Camila quien había ido a verlo.Pero en el instante en que vio que era Jimena, una sombra de decepción cruzó por sus ojos.Aun así, la ocultó a tiempo y la miró.—¿Por qué viniste tan temprano?Jimena dejó sobre el buró el desayuno que había comprado en el camino y miró a Hernán con ansiedad.De verdad no podía perder ni un segundo. Con prisa, le contó todo lo relacionado con la sesión de fotos.—Hernán, solo faltan tres días para la fiesta de compromiso. ¿No te parece raro que ella haya ido por las fotos de la sesión antes de tiempo? ¿Y si descubrió algo?—Si ya no
Que Hernán la hubiera usado durante tres años y que ella descubriera de golpe que él nunca la había querido parecían heridas más indirectas.Lo más directo era aquella sesión de fotos.Después de confirmar esa idea, Jimena ya no pudo quedarse tranquila.Con ese asunto dándole vueltas en la cabeza, pasó una noche terrible. A la mañana siguiente, apenas se levantó, llamó a Mónica.Al principio, Mónica no quiso decir nada. Pero después de que Jimena le aseguró una y otra vez que llamaba en nombre de Hernán, Mónica habló con cierta dificultad:—No es que no quiera darte la sesión de fotos, es que ya se la entregué a Camila. Ella dijo que quería darle una sorpresa a Hernán y me pidió que le guardara el secreto. Así que tampoco tuve opción.—Jimena, tú también deberías guardar esto en secreto. Después de todo, es un asunto entre Hernán y Camila. Además, Camila tiene más derecho a disponer de esa sesión, ¿no crees?Mónica habló con mucha cortesía, pero su postura ya había quedado bastante c
En la casa.Después de colgar, Camila siguió llevando al patio todo lo que había separado.Cuando terminó de quemar todas las cosas que habían sido testigos de su amor, se dejó caer sin fuerzas en una silla del patio.Las llamas dentro de la cubeta de metal se fueron apagando poco a poco, pero el humo que quedó siguió flotando durante mucho tiempo.La envolvió por completo, oprimiéndola hasta casi impedirle respirar.Pero ella no quiso apartarse.Solo permaneció sentada, inmóvil, con la mirada perdida en el cielo oscuro.El humo le irritaba tanto los ojos que le dolían, y las lágrimas comenzaron a desbordarse sin control.Recargada contra el respaldo, empezó a contar los días con los dedos.Al terminar ese día, solo faltarían tres para la fiesta de compromiso.Y después de ese día, quizá ella y Hernán realmente ya no volverían a tener nada que ver.Levantó la vista con obstinación hacia el cielo.La noche estaba oscura y pesada. Casi no se veían estrellas.Ella solo quería mirar el cie





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