—Cuando tenga todo arreglado, naturalmente te lo diré.
Mientras Hernán decía eso, la irritación en sus ojos se volvió cada vez más evidente.
Si no fuera por todo lo que habían pasado juntos mientras se abrían camino en el extranjero, y porque Jimena siempre lo había ayudado a cuidar de Dominga, además de que Dominga le tenía cariño, Hernán ni siquiera se habría molestado en darle una explicación tan escueta.
Al ver que Hernán empezaba a molestarse, Jimena ya no se atrevió a seguir insistiendo.