Cuando Jimena entró montada a la pista, Camila acababa de terminar su recorrido y bajaba del caballo.
Justo cuando estaba por llevarlo hacia afuera, escuchó un grito detrás de ella.
—¡Camila, cuidado! ¡Quítate de ahí!
Aunque Jimena gritaba eso, con las manos y los pies azuzaba al caballo para que corriera más rápido hacia Camila.
El caballo de Camila ya se había calmado, pero al recibir el estímulo de los gritos de Jimena, sumado al impacto de verla venir directo hacia ellos, volvió a ponerse vi