En la casa.
Después de colgar, Camila siguió llevando al patio todo lo que había separado.
Cuando terminó de quemar todas las cosas que habían sido testigos de su amor, se dejó caer sin fuerzas en una silla del patio.
Las llamas dentro de la cubeta de metal se fueron apagando poco a poco, pero el humo que quedó siguió flotando durante mucho tiempo.
La envolvió por completo, oprimiéndola hasta casi impedirle respirar.
Pero ella no quiso apartarse.
Solo permaneció sentada, inmóvil, con la mirada p