En el hospital, cuando Jimena llegó, Hernán ya estaba despierto.
Aunque la herida en la espalda no era profunda, sí era bastante extensa, así que no podía moverse demasiado.
Solo estaba recostado de lado, leyendo un libro.
Todo lo demás en la habitación ya había sido acomodado por su asistente.
En cuanto escuchó que la puerta se abría, el corazón de Hernán dio un ligero salto.
Levantó la mirada, pensando que por fin era Camila quien había ido a verlo.
Pero en el instante en que vio que era Jim