Durante esos tres años, habían tenido intimidad innumerables veces, y cada vez Hernán le había dado la sensación de perder el control por ella.
Su manera de actuar parecía tan profunda y tan tierna que Camila nunca había dudado de sus sentimientos.
Pero ahora, al sentir sus besos caer sobre su cuerpo, cada roce le resultaba insoportable.
Camila no pudo evitar levantar las manos y apartarlo.
Hernán siempre había sido dominante en ese aspecto.
En ese momento, con el deseo ya encendido, al ser rec