Mundo ficciónIniciar sesiónLos días siguientes fueron un veneno lento que se colaba por las rendijas de la mansión como el humo de los cigarros caros que Anastasia fumaba en el salón.
Ella no se fue. Se quedó “por negocios”, decía, pero todos sabían la verdad. Se quedaba para ganar. Para recordarle a Viktor quién había sido antes de que una latina gordita entrara en su vida y le pusiera el mundo patas arriba. Leonid, el “socio nuevo”, también se quedó. Traje caro, sonrisa fá






