Capítulo 184: La hora de partir a Nueva York.
El aeropuerto privado estaba envuelto en esa calma tensa que solo se respira cuando un avión está listo para despegar y todos los que van a bordo saben que no es un viaje cualquiera.
El jet negro mate de Viktor esperaba en la pista, motores en bajo ronroneo, luces de navegación parpadeando como ojos vigilantes en la penumbra del amanecer.
El personal de tierra, cuatro hombres de confianza que Viktor había llamado personalmente, revisaba por tercera vez la carga: maletas discretas, cunas por