Capítulo 181: La caja que llegó sin anunciarse.
Viktor no había pegado ojo en toda la noche.
Se había quedado mirando el techo hasta que el cielo empezó a aclararse por las rendijas de las cortinas, con Sofía acurrucada contra su pecho, respirando tranquila y profunda, ajena a la tormenta que le rugía por dentro.
La niña daba pataditas suaves cada tanto, como si quisiera recordarle que seguía ahí, que seguía viva, que seguía siendo suya ya desde temprano que es la madrugona. Pero el nombre de Krasnova Volkov no se le iba de la cabeza.