Capítulo 205: Calma antes del primer disparo.
La noche cayó completamente sobre Moscú, cubriendo la ciudad con ese frío seco que se mete en los huesos y no pide permiso. Desde el piso franco, las luces lejanas parecían estrellas artificiales clavadas en la oscuridad, pero dentro, el ambiente era todo menos tranquilo. Viktor se colocaba los guantes con movimientos firmes, ajustándolos dedo por dedo como si cada gesto le ayudara a ordenar la mente, mientras Dimitri terminaba de revisar el cargador de su arma y Carl se servía el último trago