Capítulo 217: Verdades y disculpas que debía haber dicho.
La noche no avanzó, se quedó suspendida, pesada como piedra. Como si el tiempo mismo hubiera decidido no moverse hasta que todo lo que estaba contenido saliera a la luz.
Nadie volvió a dormir.
Nadie lo intentó siquiera.
Solo los niños, ajenos a todo, descansaban arriba, protegidos por ese pequeño mundo que aún no se había roto para ellos. Pero abajo… abajo la realidad era otra. Las luces estaban encendidas, el fuego crepitaba suavemente en la chimenea, y el aire estaba cargado de algo más qu