Alba
La noche se ha abatido sobre la villa como una tinta negra.
El mar, a lo lejos, resuena con un retumbante sordo, un latido primitivo que se acompasa con mi propio corazón.
Nada duerme realmente aquí.
Cada crujido de la madera, cada eco de pasos en el pasillo es una palabra de un lenguaje secreto: el de la ambición.
Cierro los ojos un momento.
Casi puedo sentir la casa respirar.
Susurros circulan, como hilos de seda tensados de una habitación a otra, listos para enredarse o romperse.
Esta n