Sandro
Llevo a Alba contra mí, su cuerpo vibrando con una energía salvaje, casi indomable. Su piel arde bajo mis dedos, una mezcla embriagadora de suavidad y calor feroz. Pero también siento esa rigidez, ese muro invisible que ella levanta entre nosotros, esa rabia sorda que arde, lista para explotar. Cada latido de su corazón es una revuelta silenciosa, una invitación al caos, un desafío a mi propio fuego interno. Sé, en el fondo de mi ser, que nunca podré dominarla completamente; ella es un t