Alba
La puerta se cierra detrás de nosotros con una violencia que hace temblar las paredes. El ruido resuena como un disparo, seco, brutal, definitivo. Toda la sala, los violines, las miradas fingidas y las sonrisas azucaradas desaparecen tras este pesado batiente de madera. Ya no estamos en la luz dorada del baile. Aquí, es la sombra. El encierro. Él. Yo. Y la ira.
Sandro camina como una bestia. Sus pasos son lentos, medidos, pero cada movimiento traiciona una rabia contenida. Su traje negro,