Danna se estaba preparando algo ligero para almorzar. Apenas había puesto el plato sobre la encimera cuando el timbre de la puerta sonó con insistencia. El sonido la hizo sobresaltarse; su cuerpo reaccionó de inmediato, tenso, alerta. Desde que Tom se había ido, la casa le parecía demasiado grande, demasiado silenciosa… y aun así, ella no lograba relajarse.
Se limpió las manos en el pantalón y caminó con cuidado hasta la puerta. Miró por la mirilla primero. Su corazón dio un salto.
Abrió.