La tarde en la joyería transcurría con un ritmo elegante, casi musical. Las luces cálidas resaltaban el brillo del oro y la plata, los pasos se escuchaban suaves sobre el piso pulido, y el murmullo constante de clientes observando piezas daba al ambiente una sensación refinada.
Danna estaba apoyada en el mostrador lateral, con una libreta frente a ella, apuntando cuidadosamente lo que la jefa de ventas había explicado minutos antes.
“Clasificación de diamantes… corte… transparencia… tolerancia