La mesa estaba servida y todos conversaban animadamente.
Tom se sentó al lado de Danna…
demasiado pegado, como si quisiera marcar territorio.
Durante toda la cena:
—Le servía la bebida antes de que ella pudiera hacerlo.
—Le cortaba la comida en el plato “para ayudarla”.
—Le acomodaba la silla.
—Le pasaba la mano por la espalda cada pocos minutos.
Para cualquier espectador, parecía un esposo dedicado.
Atento.
Encantador.
Pero para Danna, cada gesto tenía un mensaje oculto:
No hables más de lo ne