Parecía una tarde normal.
Una tarde familiar.
Una tarde feliz.
Pero la felicidad es frágil.
Y ese equilibrio se rompería apenas Tom cruzara la puerta.
Danna sintió un escalofrío.
Como si una sombra invisible se acercara por detrás de ella.
Como si el aire empezara a tensarse.
Como si su cuerpo, antes de su mente, supiera que la paz que veía a su alrededor estaba a punto de romperse.
La tarde avanzaba tranquila en la casa de sus padres.
La música suave, el olor a comida, las risas en la sala…
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