Giró la llave.
El motor rugió.
Y apenas el coche empezó a moverse, la tormenta estalló.
—¿ESTÁS LOCA O QUÉ? —gritó Tom, golpeando el volante con la palma abierta—. ¿DECIRLE A TU MADRE QUE TIENES UN MARIDO ABUSADOR? ¡¿TÚ SABES LO QUE ESO SIGNIFICA?!
Danna saltó en su asiento, oprimiendo los labios, sintiendo que el corazón le estallaba.
—Tom… yo… yo no le dije eso —susurró ella, con un hilo de voz—. Te lo juro que no dije nada. Estoy tratando… por Dios, ya no sé cómo decirte las cosas…
—¡NO MIEN