Son las diez de la mañana y apenas voy abriendo los ojos. Me quedé en la cama, como pocas veces. Anoche Armando se fue tarde a casa, le insistí en que se quedará después de las cervezas, pero prefirió regresar a su departamento.
Me siento con el estómago un poco revuelto, espero que no sea nada importante. Con tanto estrés y las malas comidas, no debe ser extraño que me sienta mal.
Me doy un baño rápido, salgo para vestirme. Con la toalla en el cuerpo, prendo la televisión, justo en las noticia