De poco a poco abro los ojos, ya puedo mantenerlos abiertos pero aún me siento mareada. Deben ser los medicamentos o la explosión dañó mis oídos.
Veo a Armando dormido a un lado de mi cama, tiene su mano tomando la mía y su cabeza a la altura de mi pierna. La tele está prendida en un canal de películas viejas, pero en algún momento se les olvidó cambiarlo porque ahora solo hay infomerciales. No se puede ver qué hora es, si es de día o de noche, no puedo ver las ventanas.
Me muevo un poco instin