Capítulo 49

Aún tengo las piernas frías luego de la plática con la exsenadora, por lo que tengo que esperar unos minutos sentada en el privado del restaurante. Al acabar mi bebida, el mesero me aclara que todo fue pagado por la “señora que se acaba de ir”.

Salgo del hotel, cruzando a la gente, a todos alrededor. Parece que el mundo sigue a pesar de los monstruos que vuelan sobre nosotros. Tengo que regresar por mi auto al estacionamiento, y lo tengo que hacer rápido antes de que el tráfico del Centro Histó
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