Mundo ficciónIniciar sesiónSara pensó que conocía todo sobre la vida, la amistad y el amor... hasta que Esteban apareció de una manera que nunca imaginó. Mejores amigos toda la vida, confianza absoluta, risas y cero complicaciones... hasta que una noche cambió todo. Una línea que nunca debieron cruzar. Un error que no pudieron evitar. Un impulso que no pudieron ignorar. Y sentimientos que llegaron sin aviso. Lo que antes parecía seguro se volvió confuso. Lo que parecía inofensivo se volvió intenso. Lo que creían que no existía... apareció. Entre celos que queman, deseos que confunden, secretos que duelen y decisiones imposibles... Descubrirán que el amor no siempre pide permiso, que a veces llega sin avisar... y que algunas historias no terminan cuando deberían, incluso cuando no siempre llega una sola vez. Romance • Amistad • Secretos • Deseo • Confusión • Pasión • Drama • Contenido explícito • Palabras obscenas Para mayores de 19+
Leer másExtraño mucho a Sara...Últimamente casi no he tenido tiempo para estar con ella. Me han dejado demasiadas tareas y, además, el trabajo no me da tregua. Todo se me ha juntado. Sólo espero poder organizarme pronto... no quiero que esto nos empiece a distanciar.Tenía un sueño terrible. Sentía los párpados pesados, como si en cualquier momento fuera a quedarme dormido en el puesto. Y lo peor... aún faltaban dos horas para el receso.Joder.—¡Atención! ¡Atención! —gritó el maestro, golpeando suavemente el escritorio para llamar la atención —. Hoy tenemos una nueva estudiante.—¿Nueva? ¿No debería estar en primer semestre? —preguntó uno de los chicos del salón.—Ella se llama Dalila —continuó el maestro—. Estará en quinto semestre, ya que viene homologada.Asentí distraído, sin mucho interés... hasta que escuché mi nombre.—¡Esteban! —gritó—¿Ah? ¡Señor! —reaccioné de inmediato.—Enséñale tus apuntes para que pueda ponerse al día. —Pidió—Sí, señor —respondí, asintiendo.—El ma
Al día siguiente la pasé bien con mis amigos, aunque no me reuní con Cristian para continuar la tarea.Esteban fue a recogerme más tarde, y pasamos la noche juntos. Cada día que estaba con él, la felicidad que sentía era inmensa, como si todo en mi vida estuviese perfectamente cuando estaba a su lado.Pasó otro día más, todo transcurrió con normalidad, como siempre. Pero al salir de clase, algo hizo clic en mi mente.El trabajo.Sólo faltaba un día para entregarlo.El nerviosismo me recorrió el cuerpo de inmediato, así que, sin perder tiempo, caminé directo hacia donde estaba Cristian, que guardaba sus cosas con la misma calma de siempre.—Sólo falta un día para entregar el trabajo... —le dije, deteniéndome frente a él—. ¿Lo vamos a terminar hoy?—Sí... —respondió sin apurarse, acomodando sus cosas dentro de la maleta—. Supongo que nos reuniremos en tu casa... —alzó ligeramente el rostro y me miró—. ¿O podemos reunirnos en la mía?Parpadeé un segundo, sorprendida.—Ah... sí, está bien
—Mira por dónde andas, idiota —dije, esta vez sin gritar, pero con firmeza.—Lo siento... —respondió sin mirarme—. Ah... eres tú. —me miróSonreí, levantando ligeramente las cejas.—¿Qué? ¿Ahora me vas a gritar y a tirar mis cosas?—¿Quién es ella? —preguntaron sus amigos.—¿Ahora son amigos porque lo defendiste? —se burló él.—Si somos amigos o no, no es tu problema, ¡no seas sapo!. —Di un paso hacia él—. Mejor mira por dónde caminas.Me giré y seguí caminando junto a Cristian.—Eres muy linda cuando te pones así —gritó el rubio desde atrás.—¡Idiota! —respondí en voz alta.Caminamos unos segundos en silencio.—Sí... —dijo Cristian—, te ves un poco graciosa cuando hablas así. Eres pequeña y te ves...Me detuve en seco.—¿Qué? —lo miré—. ¿Te defendí y ahora te burlas de mí?—Lo siento...Rodé los ojos.¿¿Había dicho que me veía graciosa?? Qué idiota... típico. Como si por ser mujer una no pudiera defenderse. Qué absurda esa forma de pensar... qué sociedad tan machista.Compramos las p
—Oye, vistes genial. —lo miré de arriba abajo—. ¿Dónde compras tu ropa? ¿También venden para mujer?—En Prim Store. Y sí, también hay para mujer.—Perfecto. ¿Me das la dirección? —Está bien.Caminamos juntos de regreso al quiosco. Cuando llegamos, se despidió con un gesto breve.Lo observé alejarse.Seguía pareciendo alguien... solo, ¿o será que ya tenía amigos?.—¿Por qué te demoraste tanto? —dijo Ángela, haciendo un puchero exagerado—. ¿Dónde estabas? ¿Ya nos estabas cambiando?—No seas dramática —reí—. Se presentó un problema en el camino.—¿Qué pasó? —preguntó Lys, curiosa.—Cuando me estaba devolviendo de la cafetería, escuché unos gritos y fui a ver. —miré a Alan—. Y sí, chismoseé, ¿contento?—Que chismosa, siempre —respondió con una sonrisa.—Era el chico nuevo. Estaba en el suelo, con todas sus cosas tiradas, y un rubio idiota gritándole, junto a sus otros amigos.—¿En serio? —Ángela frunció el ceño—. Es nuevo ¿y ya lo están molestando? Qué asco.—Sí. Así que lo puse en su l





Último capítulo