•Capítulo 3•

Estaba muy alegre.

Manuel sería mi segundo novio... y, en el fondo, esperaba que esta vez todo funcionara de verdad.

Cada día que pasaba, lo nuestro iba de bien a mejor. Se sentía tan bonito, tan natural... que a veces me costaba creer que fuera real. Incluso me había dicho que empezaría a ahorrar dinero para venir a verme, y eso me hizo sentir aún más feliz.

Todo iba perfecto.

Ya llevábamos una semana de novios y aún no le había contado nada a Esteban. Quería asegurarme de que lo nuestro fuera en serio, de que no termináramos rápido... y quedar como una tonta.

Después de otra semana, todo seguía igual de bien, así que decidí que ya era momento de decirle.

Hablé con Esteban, y quedamos en que vendría a mi casa, ya que también tenía algo importante que contarme. Me arreglé un poco, porque además me dijo que saldríamos a comer.

Fuimos a la heladería Dawn, mi lugar favorito. Siempre me llevaba allí.

Mientras esperábamos el helado, Esteban tomó mi mano.

—Sara, quiero contarte algo.

—Yo también tengo algo que contarte, pero te escucho primero.

—Hay una chica que me parece muy linda... he estado hablando con ella, y me gustaría declararle mis sentimientos —dijo con una sonrisa.

Sonreí, aunque en el fondo sentí un pequeño nudo.

—Me alegra mucho que estés bien otra vez y que te guste alguien... sólo espero que esta chica sí sea buena contigo —respondí, un poco preocupada.

—Eso espero también... pero no sé cómo decirle que me gusta. ¿Tú podrías ayudarme?

No pude evitar sonreír.

—Claro que sí, siempre voy a ayudar a mi mejor amigo.

—¡Gracias, princesa! —dijo feliz, incluso dando un pequeño saltito.

Reí suavemente.

—Yo también quería contarte algo... —dije, un poco nerviosa.

—Cuéntame, princesa. ¿Qué pasa?

Tomé aire.

—La verdad es que... conocí a un chico. Empezamos a hablar, me gustó mucho... y yo a él... así que ahora somos novios...

Apreté los labios, esperando su reacción.

—¿De verdad? —preguntó, alzando las cejas, sorprendido.

—Sí... me gusta mucho —respondí, mirándolo fijamente.

Por un segundo, no supe qué pensar.

Pero entonces...

—¡Me alegro mucho! Hace tanto tiempo que no tenías novio, que incluso pensé que eras lesbiana —dijo riéndose.

—¡¿Qué?! ¿Qué te pasa, Esteban? —respondí entre risas.

Pero su expresión cambió.

—Sólo espero que te trate bien... que te quiera de verdad y que no te lastime —dijo ahora más serio.

—Claro que sí, se nota que es buen chico.

—Eso espero... porque si no, tendrá problemas. Deberías presentármelo, quiero conocerlo.

—Creo que no podrás conocerlo en persona —dije, encogiéndome de hombros.

—¿Por qué no?

—Porque no es de aquí... vive en otro país.

—Eso no es impedimento, Sara. Puedes presentármelo virtualmente, ¿no?

Reí un poco.

—Sí... pero tendrías que entrar a un en vivo de su amigo para verlo. No creo que quieras hacer todo eso.

—Sí quiero —respondió, completamente serio.

Lo miré, sorprendida.

—Está bien... mañana lo hacemos —dije mientras tomaba un poco de mi malteada.

No podía creer que realmente quisiera conocerlo.

Pero bueno... se lo presentaría.

Al día siguiente, le envié a Esteban el en vivo del amigo de Manuel para poder presentárselo. Esperé a que entrara. Estábamos hablando Manuel, otros chicos y yo... cuando apareció su mensaje preguntando quién era mi novio.

Manuel respondió.

Y entonces empezaron a hablar.

Para mi sorpresa... se llevaron bien.

Quedé impactada... pero también muy feliz. Mi mejor amigo y mi novio llevándose bien era algo que no esperaba tan fácil.

Ahora sólo quedaba esperar.

Dos días.

Para ver qué pasaba con la chica que le gustaba a Esteban.

Llegó el momento.

Esteban había citado a la chica, y fuimos a la plaza. Me senté en un restaurante cerca de donde se verían, y dejamos los celulares en llamada para poder escuchar todo.

Mi corazón latía rápido.

Esteban estaba ahí, esperando.

Hasta que ella llegó.

—Hola —saludó Esteban, con las manos detrás de la espalda, ocultando el detalle.

—Hola... ¿para qué me citaste? —respondió ella, cortante.

Algo no me gustó.

—Quería decirte algo... —dijo él, bajando la mirada.

—Sí, dime —respondió, impaciente.

—Me... me gustas mucho... —confesó, sacando los chocolates y la flor.

Hubo un silencio.

—¿Qué? —dijo ella, frunciendo el ceño.

—Sí...

Y entonces pasó.

—¿Es en serio? ¿Crees que estaría contigo?

Le tiró las flores.

Los chocolates.

—Pero...

—¡Qué ingenuo eres! ¿Crees que porque hablamos ya me gustas? ¡Ubícate, Esteban! —se burló, riéndose.

Sentí algo explotar dentro de mí.

Rabia.

Pura rabia.

No lo pensé.

Me levanté de la silla y salí corriendo hacia ella.

Antes de que pudiera reaccionar...

Le di una patada en el estómago.

Cayó al suelo.

—¡¿Qué te pasa?! ¡Loca! —gritó, agitada.

—¡¿Qué te pasa a ti?! ¡Estúpida! —respondí, sintiendo cómo la rabia se me subía de golpe.

Me lancé encima de ella.

Y empecé a golpearla.

—¡Sara! —gritó Esteban, aún en shock.

—¡Quítate, imbécil! —gritó ella, y en ese momento me arañó el brazo con fuerza.

El ardor fue inmediato.

Pero eso sólo me hizo enfurecer más.

—¡En tu vida vuelvas a hablarle así a Esteban! —grité, completamente fuera de mí, mientras seguía golpeándola.

Sin pensarlo... perdí el control.

Me incliné hacia ella y, en medio del forcejeo, terminé mordiéndole el pecho con fuerza.

—¡Aahhhh! —gritó, retorciéndose del dolor.

Las personas alrededor se quedaron mirando, impactadas, sin saber qué hacer.

—¡Sara, ya no más! —gritó Esteban, intentando separarme.

—¡Suéltame! ¡Esta puta se lo merece! —grité, forcejeando.

—¡Ya es suficiente, Sara! ¡Nos vamos!

Y sin más, me levantó.

Literalmente.

Me cargó sobre sus hombros mientras se alejaba del lugar.

Sentía las miradas de todos.

El murmullo.

El escándalo.

Y entonces...

Me reí.

—Jajajajaja...

Sí. Como una loca.

—Sara... ¿estás bien? Te está sangrando el brazo —dijo, preocupado.

—Estoy más que bien... —respondí entre risas—. Ella está mucho peor que yo.

Y en ese momento...

Lo supe.

Había perdido completamente el control.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP