445. Belleza ajena.
Narra Jean-Pierre.
Desde la calle, observo el reflejo de las luces artificiales distorsionando los vidrios del hotel. No me gusta este lugar: demasiado funcional, sin alma, sin intención. Pero ella está adentro, así que, por ahora, lo tolero.
Dulce.
El nombre es irónico. Nada en esa criatura parece haber sido tocado por la dulzura real. Es un caos vestido de belleza. Una herida abierta que se niega a cicatrizar. Y sin embargo, qué forma tan perfecta tiene esa herida. Qué precisión hay en su mod