283. Ceniza viva.
Narra Gomes.
El olor es distinto.
No es solo muerte, no es podredumbre. Hay algo más. Un dejo de madera vieja, de telón quemado, de polvo que no quiere irse.
La sala de cine está clausurada desde hace años, pero alguien —alguien meticuloso— limpió cada rincón. No para ocultar lo que hizo, sino para prepararlo.
Y eso me jode, porque no es un asesino escapando. Es un anfitrión esperando.Entramos con linternas.
Las luces de la calle no alcanzan a colarse por las rendijas.
Todo es sombra. Sombra de