Después de la resaca emocional de la fiesta de Fin de Año, de los brindis bajo los fuegos artificiales y de las promesas susurradas entre sábanas de seda, los días en Copenhague se convirtieron en un borrón de paz y nieve. La villa se había vuelto un refugio donde el tiempo parecía no transcurrir, hasta que llegó el 6 de enero.
Esa mañana, Nick se despertó con una expectativa silenciosa en el pecho. Era su cumpleaños. Sin embargo, al bajar a la cocina, el ambiente era extrañamente… normal. Cart