El niño sirvió de apoyo emocional a Richard, a pesar de tener muy corta edad se convirtió en su apoyo y fuente de esperanza.
Era muy inteligente y atento a pesar de la tragedia que estaba viviendo con tan corta edad. Con tan solo 8 años ya sabía tocar piano y otros instrumentos musicales, por lo menos eso le conto a Richard.
Los pocos días que Richard tenía libre los dedicaba a escuchar sus cuentos y sus historias, se nutria de sus conocimientos y también le hablaba de la devoción y el