Depredador vs. depredador
En todo lo que pensaba era en alcanzarlas, en encontrarlas. Victoria e Isabella estaban en algún lugar de este infierno y cada segundo que pasaba era un segundo menos que tenían. Los disparos volaban por todos lados.
—¡Protégete! —gritó Alessandro a mi lado, empujándome contra una columna de acero justo cuando una ráfaga pasó por encima de nosotros.
Disparé tres veces. Uno de los hombres del ruso cayó al suelo. No pensé, no respiré: seguí hacia adelante. Mi cuerpo ya no me pertenecía. El brazo