Isabella.
Me desperté atada a una cama como un animal, gritando que me soltaran, insultándolos a todos. Y llorando de la rabia, de la impotencia. De no poder hacer nada. ¡Se lo había dicho a Victoria! ¡Se lo había advertido mil veces! ¡Ese andaba en algo raro! Pero ella confiaba en el tío, lo quería mucho y no le dio importancia. Nunca me hacía caso cuando se trataba de él.
Seguramente estaba aliado a Puccio. Por eso Bianca salió de su agujero así de la nada. El tipo la entregó para distraer a