Mundo ficciónIniciar sesiónSteffi conoce a Adriel en un encuentro casual en la playa. La atracción que sienten es mutua e inevitable, esa noche ambos conocen un amor intenso que jamás creyeron encontrar. Pero, el destino les tiene preparado una ingrata sorpresa. Él es el novio de su hermana y ella tendrá que luchar con su corazón para evitar ese sinfín de emociones que le provoca el tenerlo cerca. La traición y ese fuerte deseo de ceder ante la pasión que ambos han despertado con ese primer beso, han abierto las puertas a un secreto compartido del que anhelan escapar. ¿Qué podría salir mal en esta lucha por no dejarse llevar por el corazón?
Leer másDespués de un reconfortantesueñito, entramos a casa a eso de las diez de la mañana, la familia nos recibía con un gran desayuno, nuestros padres platicaba de lo más amigable y me hizo sentir tan bien, parece que congenian y se llevaran de maravilla, veo a mi alrededor y me doy cuenta de que tengo una gran familia, mis amigos son mis hermanos locos y despistados que ríen como si estuviesen en una escuela de payasos y lo más importante de todo, es que ahoraKarolestá feliz, parece que al fin ha encontrado a su alma gemela y lo sé porque puedo ver esa misma luz radiante en los ojos de Sergio. Aunque están saliendo, pero el que lo haya presentado a toda la familia como su pretendiente ya es un paso importarme.Y si hablamos de las inesperadas historias de amor, sin duda la de ellos es la mejor. Semanas después del día en la playa. Una noche mientrasKarol
Sin duda fue una noche inesperada, llena de emociones y sorpresas grandes, como queAdrise uniera al grupo de locos de mis amigos que se lanzaron desnudos a las aguas heladasen la madrugada.¡Oh mi Dios! No quiero describir lo que vieron mis ojitos porque mi piel se pone chinita, chinita, mi corazón se acelera y exploto en largo e incontenibles suspiros. Sin duda una anécdota para la historia familiar, si agregamos que las chicas y yo les escondimos la ropa y los obligamos a correr desnudos varios metros hasta sus autos,porquenuestras risas delataban la pequeña travesura. — ¿Y nuestra ropa? —gritan los chicos buscandosus prendasen el auto deAdriel. —Vengan por ella, papacitos. —Grita Claudia señalando a la camioneta de Sandro. —Les gusta el espectáculo ¿Verdad? —Grita Luca a lo lejos. —Queremos ver más—gritaKarolmeneando la camisa de Sergio en alto.—D
SteffiA las siete de la noche mis amigos estuvieron en la puerta de mi casa para llevarme a la fiesta de mis sueños, ellos como siempre se veían muy emocionado, por no decir que felices. No sé si fue mi enorme tristeza lo que me hacía desencajar en ese grupo alegre. Me despedí de mis padres y subo a la camioneta de Sandro. Como es costumbre durante el recorrido hay música que acompaña nuestras locas ocurrencias y de repente una balada triste se cola entre el repertorio haciendo que todos guarden silencio.— Querecontrainoportuno eres Sandro — se molesta Luca.— Lo sientoSteffi. Voy a pasarla —expresa, Sandroun poco avergonzado.— ¡No! Déjala, no pasa nada ¿Por qué&nb
SteffiHan pasado tres meses desde que lo vi en el hospital por última vez, no me ha llamado, ni me ha enviado un mensaje de texto, supongo que aún está molesto conmigo. Yo también lo estaría si hubiese hecho lo que le hice ¡Quéestúpida fui! Renuncié a su amor así porque sí; no se merecía eso, yo tampoco.¿En qué pensaba? Pues, en queKarol, estaba sufriendo, creí que alejarme de él era necesario para que se sintiera mejor y ya no me odiara. No pensé en mí, ni en lo queAdrielestaba viviendo en esos momentos, no quise ver que ese día también fue el peor de su vida.Lo amo y cada minuto que transcurre es un verdadero martirio, sufro tanto, solo dios sabe cuánto duele, pensar en él, cuanto duele amanecer y anochecer sin un mensaje suyo, sin una llamada inesperada, s





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