Mundo ficciónIniciar sesiónLisa es una joven camarera fuerte e independiente, pero todo cambia una fatídica noche cuando un hombre abusa de ella. Cuando cree no puede más, se encuentra con Hugo,cuya mirada y dulzura la descoloca por completo, único capaz de salvarla de la oscuridad en la se encuentra, con él aprenderá la vida puede ser más. ¿Qué ocurrirá cuando descubra su asaltante pertenece a su círculo de amigos?
Leer más*EL ACCIDENTE QUE LO CAMBIÓ TODO*
Kate Harris.
Necesitaba tener un respiro. Era tan necesario salir de este edificio, o iba a arrojarme por el décimo piso donde Carl me había metido como si fuese un bicho que quisiera esconder.
El trago grueso aún no bajaba por mi garganta y me abracé a mí misma porque, aunque tenía ya dos años en Nueva York, esta ciudad no había entrado en mi corazón de ninguna manera. Su estado gris y frío solo servía para aumentar más mi ansiedad que se había generado desde que me casé, y sobre todo mi ánimo que cada vez caía más al suelo.
El teléfono vibró en mi chaqueta y me apresuré a tomarlo; sin embargo, la decepción llegó pronto cuando fue Maggie la que apareció en la pantalla del teléfono.
—Magg…
—¡Kate! ¿Dónde estás? —negué mirando hacia una cafetería en la esquina.
—Necesito un café…
—¿Café? ¡Kate… aquí hay un lío por todo lo alto! Aun no entiendo cómo pueden ser tan descarados. Esa tipa, Ashley, le está montando una escena de celos a tu marido… ¡¿puedes creerlo?! ¿A tu marido?
Intente pasar la saliva. Para nadie era un secreto que Ashley, la de recursos humanos, era la amante de Carl, y lo peor de todo, es que no lo disimulaban.
Nunca debí salir del pueblo en que nací, en Texas, del seno de mi familia, ni de los consejos de papá cuando me dijo que Carl solo era un hijo de put@.
Apreté mis dientes y me pregunté si aún habría tiempo de remediar todo esto. Apenas tenía dos años de casada y veintitrés años de edad. Sin embargo, dos años habían bastado para conocer todo lo que no quería en la vida y Carl Solivan, mi esposo, era como mi propio infierno.
En medio de mi corazón acelerado, me di la vuelta, ya no se me generaban lágrimas y por eso tenía este tipo de sensación en el cuerpo.
Una ansiedad que no cesaba nunca.
—¿En qué piso están? —pregunté al final.
—En el quinto… el señor Solivan, vegete, está interviniendo… pero parece que la susodicha alega que tu marido, está follando con la secretaria… ¡Dios Kate, ¿en dónde te has medito con este hombre?!
Sentí que la garganta se me cerró en el instante y rápidamente las ráfagas de los recuerdos, golpearon a mi mente ese día en que Carl me dijo que se quedaría con Lindsay a trabajar hasta tarde, porque debía entregarle cuentas a su padre al día siguiente.
Era un miserable, y lo peor de todo, es que todos se burlaban de mí por su culpa.
Había sido una niña prodigio, mi padre invirtió demasiado dinero para aprender varios idiomas, y, sobre todo, para meterme en el mundo de las relaciones públicas. Quizás eso había atraído a Carl, porque yo le había conseguido tantas conexiones como las que nunca hubiese podido tener.
—¿Kate? ¿Kate? ¿Estás allí? ¡Oh, por Dios!, esta mujer está diciendo que se va a lanzar del edificio!
—¿Qué?
—Kate… se va a lanzar…
Mi corazón se aceleró y retrocedí dos pasos para mirar al gran edifico Solivan Inc. Evidentemente había un tumulto de gente arremolinada en la terraza y podía ver a Ashley que estaba en las barandillas gritando como una loca.
Dejé caer el teléfono en el bolsillo de mi abrigo y retrocedí todo lo que pude hasta que el sonido de unos frenos chirriando sonó en mis oídos, luego sentí un impacto tan fuerte mientras todo mi cuerpo se suspendió en el aire y di contra algo que crujió.
Por un momento todo se detuvo, el sonido en mis oídos se hizo cada vez más lejano y, aunque intenté parpadear o tomar el aire, todo en mí se desvaneció de pronto…
***
Tic…
Tic…
Tic…
Mi cabeza quería explotar cuando intenté abrir los ojos. Estaba un poco desorientada, y me dolía absolutamente todo.
En el momento en que pude observar a mi alrededor, estaba en una habitación, los aparatos médicos monitoreaban mi pulso, y uno de mis brazos estaban conectados a unos cables.
Había tenido un accidente. Lo recordaba.
Intenté moverme en el momento, pero sentía que tenía todos mis huesos quebrados. Antes de casarme solía ser una chica activa, pero luego me había sumido en el trabajo y había ganado un poco de peso, así que mi forma, ni mi condición física, era la misma.
Tomé el aliento para alcanzar el botón de las enfermeras y me dolió la cabeza cuando esa pequeña alarma resonó en la habitación.
—Buenos días… —una enfermera se asomó un poco curiosa con una pequeña sonrisa—. ¿Cómo se siente señora Solivan?
Apreté mis dientes y afirmé.
—Creo que bien… —ella apretó la boca y soltó el aire.
—Bueno… tendrá que quedarse aquí por un tiempo.
Mi ceño se frunció y a lo que intenté sentarme, vi mis dos piernas vendadas metidas en escayolas. La ansiedad y ese estrés repentino volvió mientras sentí una agitación inminente.
—¿Qué ocurrió?
—La atropellaron… realmente… tuvo mucha suerte…
«¿Suerte?», me pregunté todo el tiempo.
—¿Dónde está mi esposo? —ella volvió a dudar y negó.
—No lo sé…
—¿Han llamado a mi familia? —ella volvió a negar.
—Lo siento… pero no tengo esa información… ¿Le parece si espera que vuelva la persona que está a su cargo?
Mi ceño se frunció de nuevo y luego la ira me golpeó de forma ruda.
—¿Qué dice? ¡He tenido un accidente! Es obvio que quiero a mi familia aquí… ¡Deme mi teléfono! —la enfermera se puso nerviosa y retrocedió un paso.
—Lo siento, de verdad… no sé dónde está su teléfono… déjeme llamar al personal indicado, vendrán a atenderla…
Mi cabeza cayó en la almohada mientras las lágrimas caían por mis mejillas. Intenté mover mis piernas, pero fue en vano. El dolor era demasiado y estaba totalmente impedida de hacer algo por mí misma.
Literalmente me arrastré un poco en la cama, pero en el momento en que eché mi brazo hacia la mesilla, un dolor intenso traspasó mis costillas, y me caí de golpe al suelo.
—¡Kate! —la voz de Maggie corriendo hacia mí solo me hizo sollozar—. ¡Por Dios, Kate! ¿Qué hiciste? ¡Enfermeros! Ayuda…
—Magg… ¿Dónde está Carl? ¿Qué está pasando?
Los enfermeros entraron en el momento y me ayudaron a subir a la camilla, mientras Maggie parecía sorprendida. Y en el momento en que ellos le dieron la indicación de que no podía moverme, Maggie les aseguró que estaría bien.
—Kate… han pasado tres días, amiga… he venido a verte todos los días… solo un poco de tiempo por el trabajo. No despertabas y…
—¿Tres días? —estaba totalmente perdida en el tiempo.
Maggie asintió y luego se acercó para tomarme la mano.
—Intenté decirle a tu marido que llamara a tu familia, pero se negó a hacerlo… dijo que esperaría a que despertaras, pero todos hablan en la oficina…
Pasé un trago duro y negué.
—¿Qué dicen?
Maggie bajó el rostro y negó.
—No mereces nada de eso, Kate… tú no…
—¿Qué dicen? —volví a preguntar mientras me temblaba la mandíbula.
Maggie me miró con los ojos bien abiertos, y luego lo dijo:
—Dicen que Ashley anda presumiendo… que Carl le prometió un divorcio… Parece que… el maldit* se va a divorciar de ti…
Dos años despuésEl tiempo fue pasando y las aguas se fueron tranquilizando. Me alegra poder decir que el programa rectificó con una emotiva carta de tres minutos.Nos fuimos de viaje a Irlanda, sin duda el mejor de mi vida aunque después hemos hecho bastantes más.Me negué a casarme embarazada. Tenía la sensación de que era correr demasiado, como si lo hubiéramos hecho mal, así que después del nacimiento de mi hijo Hugo, nos casamos.Tere vive con nosotros. Durante la luna de miel por fin me armé de valor y le pregunté a Hugo sobre sus padres. Murieron en un accidente y su hermana se fue a vivir con él. La quiero como si fuera de mi propia sangre y cuando llegamos del viaje, tenía las maletas preparadas para irse. Según ella "No quiero ser un estorbo, vosotros necesitáis intimidad" por supuesto me negué.Su lugar está aquí, con nosotros tres, como la gran familia que so
Tengo el pelo chorreando, el agua resbala por mi cara mezclándose con las lágrimas. Mi hijo va a tener que vivir en un mundo donde en cualquier momento se podrá encontrar con esa imagen ¿Pensará Hugo que lo he engañado? Ahora nos encontramos con todo esto después de pedirme matrimonio y darme la tarjeta de crédito ¿ me pedirá que se la devuelva?Puedo imaginar su duda, lo ha hecho tantas veces que ya ni las recuerdo. Su primera reacción será pensar que miento, pero ya no tengo fuerzas para intentar convencerlo, para tener una agotadora conversación donde le explico todo.Escucho a mi espalda un coche derrapar, durante unos segundos creo que se saldrá de la carretera. O es un inconsciente o un desesperado. Frena al lado de mi coche. Hugo sale de dentro y Roberto por la puerta del copiloto¿Cómo demonios me han encontrado?-¡Lisa!.- grita caminando despacio hacia mi.- apártate, por favor.Levanta las manos a la altura de sus hombros, con las palmas hacia m
Las nubes negras danzan sobre nuestras cabezas junto con una neblina que llena todo el ambiente de humedad. Nos cerramos bien los abrigos y colocamos las bufandas alrededor del cuello.Hoy es uno de esos días en los que el frío te cala hasta los huesos y ya lo llevas encima a todas partes. Puede que me haya vuelto supersticiosa pero mirando el cielo, siento un mal presagio y un escalofrío recorre mi columna.Marta, Tere, mi madre y yo. Ahí vamos las cuatro de compras. Me encanta volver a tener una buena relación con mi madre. Aunque no entienda que quiero dedicarme a la música, lo respeta. Yo por mi parte le muestro todo el cariño que no ha tenido estos últimos años.-Toma.- me tiende Tere algo entre sus dedos.Es una tarjeta de crédito. Es más gorda de los normal y negra, pero lo raro es que impreso en ella está mi nombre.- ¿Esto que es?-Venga Lis, no vayas a rechazarla. Hugo
Salgo de la ducha. Me coloco delante del espejo y paso la mano por encima para quitar el vaho. Miro mi tripa, tan plana como hace una semana. Las heridas comienzan a desaparecer, dejando atrás el desagradable incidente.Me visto con un pequeño camisón de seda, vierto unas gotas de perfume en el cuello y salgo sintiendo la sensualidad emanar por todos los poros de mi piel. Es increíble el poder de un simple trozo de tela.Hugo me espera tumbado sobre la cama. Una pequeña chispa grilla en sus ojos al verme.-¿No tendrás frío con eso tan corto?- pregunta mirando el camisón mientras me acerco a él.-Siempre puedes calentarme.- susurro acercando mis labios a su oído.Con la otra mano, comienzo a desabrochar los botones de su camisa pero Hugo me frena, sujetándome por la muñeca. Con un hábil movimiento me tumba y se coloca encima de mi.-Chica mala. Voy a tener que castigarte¿No crees?-Tienes razón. He sido mala. Castígame.Puedo nota
HugoTraumatismo craneoencefálico. Ese es el diagnóstico que me da el médico que la atiende. Como si entendiera su jerga, me lo explica de un modo extremadamente frío y profesional.Dos días han pasado desde lo ocurrido en casa de Daniel. Parece una eternidad. No soy capaz de moverme del hospital, me cambio y me ducho aquí gracias a que las enfermeras se han apiadado de mi. Duermo sobre la silla, con la mano de Lisa entre las mías.La máquina conectada a ella comienza a pitar. Es su corazón, los latidos cada vez son más rápidos. Llamo corriendo a un médico para que la atienda. No se que está pasando ni que hacer para ayudarla.Salgo al pasillo cuando me piden amablemente que salga, entre empujones, porque me niego a irme, y apoyo las manos y la frente sobre la pared fría.-¿Qué ocurre?- pregunta Roberto que aun sigue aquí.Él es solo su guardaespaldas. Se
Su cuerpo tiembla por toda la ira contenida. Pequeños mechones de pelo engominado caen sobre su frente.El odio. Que sentimiento tan destructivo. Aquí y ahora, en este mismo momento, solo siento lástima por este pobre desgraciado que una noche de borrachera decidió sacar fuera el monstruo que tenía escondido.Tira a Hugo hacia un lado clavándole el cuchillo en el costado. Por lo menos no se ensaña con él.Corre hacia mi, gritando, loco de rabia.Me agarra con violencia empujándome hacia atrás, pierdo el equilibrio y caemos por las escaleras. En el último momento consigo girarme lo justo para que el primer impacto se lo lleve él.No se en que momento dejo de sentir los golpes de los escalones sobre mi cuerpo, pero lo agradezco.Abro los ojos. Estoy en una habitación, quizás es el cielo, no lo se. Todo está iluminado con una luz blanquecina. No consigo encontrar la fuente por más que la busco.Me levanto sorprendida porque no siento n
Último capítulo