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Quem disse que não te amo, minha esposa herdeira

Quem disse que não te amo, minha esposa herdeira

ROSALVO
Olívia Vassales é uma jovem de dezoitos anos, ao perder o avô seu único familiar que ela conhece em toda a sua vida, para receber a sua herança tem que casar-se com Vance, John Vance é um homem desconhecido, mas o único que o seu avô confiou os negócios da família. Pra que anos de trabalho e esforços do seu avô não sejas perdido, Olivia se casa com Vance, um homem sério, impiedoso e ambicioso, ela não faz ideia do passado obscuro que esta por trás do seu nascimento, até tornar-se a herdeira Vassales.
Romance
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Hermana, me gusta tu esposo

Hermana, me gusta tu esposo

Gi Dominguez
—Sí acepto. La novia, tenía la sonrisa más resplandeciente, en todo el salón. Su pareja, la miraba con aire soñador esos ojos brillaron el momento que ella, no pudo evitar sonreír enormemente. —Yo también acepto —comentó y finalmente el cura que estaba enfrente de los dos, los nombró marido y mujer. Ambos se besaron, después de dichas palabras y en ese preciso momento fue cuando mi corazón se quebró. Suspiré y bajé la mirada, sintiéndome en parte culpable. Estaba enamorada del esposo, que recién se había casado durante tantos años.
Romance
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Nunca fui ella, pero aún así me tuviste

Nunca fui ella, pero aún así me tuviste

Después de tres años de matrimonio, Ivana y su esposo nunca habían tenido intimidad. Hasta que una noche, lo encontró desahogándose… frente a una foto de su hermana. Fue entonces que, al revisar su celular, todo encajó: Nelson no se había casado con ella por amor, sino por venganza. Porque ella era la hija legítima. Porque al volver, ocupó el lugar de la hija falsa a la que todos querían. Rota por dentro, decepcionada hasta los huesos, Ivana hizo las maletas y regresó con sus padres adoptivos. Creyó que ahí acabaría todo. Pero lo que nunca se imaginó... es que Nelson, completamente fuera de sí, empezaría a buscarla como si se le hubiera ido el alma con ella.
Cuento corto · Romance
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Me Equivoqué y te Perdí

Me Equivoqué y te Perdí

Esta es la 2da parte de “Te Perdí por Equivocación” Esta es la historia de Laila Collins, la Baronesa Oscura y Erick, el Alfa de los Alfas de los Lycans, ambos con un carácter muy difícil de sobrellevar y ambos gruñones al máximo También está incluida la historia de los gemelos Collins, Dominik y Alex, hijos de Alexander y Martha, reyes de Transilvania, además estos tendrán mucho que ver en la historia de la pareja arriba mencionada Tendrán muchos celos fraternales, celos de pareja, discusiones entre razas, metidas de pata de adolescentes malcriados, engreídos, enfrentamientos verbales entre dos gruñones que los harán reírse Habrá también mucho dolor por mentiras infundadas, palabras dolorosas que un corazón enamorado no podrá resistirlo y que la verdad cuando salga a la luz quizá sea demasiado tarde o quizás no, eso dependerá del carácter de cada quien Aquí habrá mucha tensión, amistades enfrentadas, algunos malentendidos, odios ancestrales, sin embargo, el amor estará muy presente luchando por hacer entender que “CUANDO SE AMA, NO SE DUDA” y que “CUANDO SE AMA, ES PARA SIEMPRE”
Hombre lobo
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¡Me rechazaron! Yo conseguí el mejor

¡Me rechazaron! Yo conseguí el mejor

Yo era la única heredera del Rey Alfa del Norte, pero era una simple omega. Todo el norte aguardaba el día de mi despertar, esperando ver si por fin surgía en mí la sangre Alfa digna del trono. Pero el resultado fue el mismo: seguía siendo una simple omega de rango inferior. Entonces, declararon que los verdaderos herederos eran los tres Alfas del Pacto que mi padre había adoptado de las manadas. Quien lograra marcarme, dominaría todas las manadas del Norte. Pero esos tres nunca me quisieron de verdad. Mi obsesión siempre había sido Quinto. Cuando era niña, me había desmayado en la nieve y había sido él quien me cargó de regreso a la manada. Intenté acercarme una y otra vez, pero solo recibí su mirada llena de desdén. Creí que era frío por naturaleza. Hasta que, durante el Festival de la Diosa de la Luna, lo vi arrodillado ante Silvia —la hija de la mano derecha de mi padre—, jurándole con una ternura que nunca me dedicó: —Me casaré con Evelina solo por lealtad al Rey Alfa. Cuando tenga el trono, tú serás mi luna. Si ella no te lastima, incluso le daré tierras para que viva en paz. Tú eres mi verdadera compañera. En vísperas del rito de marca, mi padre me preguntó a quién elegiría. Recordé cómo los tres esquivaban mi mirada y, con una sonrisa fría, respondí: —Soy la heredera legítima. Mi compañero debe traer el mayor beneficio a las manadas. Elijo a Héctor, el Alfa de la manada Sangre y Fuego. El aire se volvió gélido. —¿Héctor? —preguntó mi padre, frunciendo el ceño—. ¿Estás segura? Todas sus compañeras murieron misteriosamente. Su lobo es tan violento que nadie se atreve a acercársele. ¿De verdad quieres unirte a él?
Cuento corto · Hombres Lobo
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Pobre pero ¡Digna!

Pobre pero ¡Digna!

Lía no se deja intimidar, pese a vivir en los suburbios y ser de una familia muy humilde, busca oportunidades en la vida para surgir. Su gracia y personalidad le permite destacar en donde está, lo que le ayudará a defenderse de la crueldad qué puede éxistir al convivir con personas de diferente clase social. Allí, donde jamás lo pensó, encontrará el verdadero amor.
Romance
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Tu Amor Me Quebró Las Piernas

Tu Amor Me Quebró Las Piernas

Me llamo Isabella Wright. Cuando cumplí cinco años de casada con el Don de una poderosa familia mafiosa, descubrí que el amuleto de protección que me regaló me provocaba jaquecas cada vez que lo llevaba conmigo. Saqué el saquito de tela que encontré dentro y lo llevé al Hospital Cursley. El doctor analizó el contenido y me dijo que se trataba de un veneno de acción lenta que no solo dañaba el cuerpo, sino que, con el tiempo, provocaba infertilidad. No pude evitar que se me llenaran los ojos de lágrimas. —¡No, no puede ser! ¡Me lo regaló mi esposo! Es Vincenzo Cursley. ¡Él es el dueño de este hospital! El doctor me miró, extrañado. —Señorita, creo que debería ver a un psiquiatra. Yo conozco al señor Cursley y a su esposa. Son una pareja muy unida. Además, la señora Cursley acaba de dar a luz a un niño. Están en el área VIP, con su bebé. Entonces, el doctor me enseñó una foto en su celular. Vincenzo llevaba su típico traje negro, con el emblema de la familia Cursley bordado. Sostenía a un bebé en brazos, y la mujer que estaba a su lado… La conozco. Se llama Claudia Henderson. Y Vincenzo siempre había dicho que solo era su hermana adoptiva.
Cuento corto · Mafia
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Me Humilló un Alfa, Pero la Manada es Mía

Me Humilló un Alfa, Pero la Manada es Mía

Había hecho un pacto con mi Alfa, Ethan: al amanecer nos reuniríamos en el Bosque de la Luna para celebrar nuestra boda secreta. Pero en el último momento apareció corriendo por el aeropuerto. Justo antes de abordar, sonó la llamada urgente de su asistente omega. —Amor mío, mi futura Luna... —me susurró con la voz cargada de disculpas, rodeándome con fuerza—. La manada tiene un acuerdo comercial muy delicado y solo yo puedo resolverlo. —Ve tú primero, quédate unos días allá —me pidió casi suplicando—. Dame solo un poco de tiempo, te lo juro por la diosa de la Luna, y volaré enseguida a tu lado. La decepción me golpeó como una ola, pero sabía que los asuntos de la manada siempre iban primero. Con el corazón hecho pedazos, asentí en silencio. Cuando él se dio la vuelta, yo ya había destrozado mi boleto. Tenía que ver con mis propios ojos qué manada tan insensata se atrevía a pasar por alto a la verdadera heredera de la Manada del Alba, la única hija del líder supremo de la Alianza de Licántropos, para sentarse a negociar con un Alfa de nombre vacío. Al fin y al cabo, el territorio y las riquezas de la Manada del Alba ya habían vuelto a mis manos hacía apenas unas horas.
Cuento corto · Hombres Lobo
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El Arrepentimiento del Alfa tras Elegir su Primer Amor, pero Yo Morí por Él

El Arrepentimiento del Alfa tras Elegir su Primer Amor, pero Yo Morí por Él

Cuando solo me quedaban tres meses de vida después de recibir una puñalada dirigida a mi esposo Luciano, hecha con una daga maldita, Lilia, —su primer amor—, regresó. Ese día, soportando el dolor preparé una cena para celebrar nuestro aniversario, pero él no regresó, ya que estaba teniendo un encuentro apasionado con Lilia, en su coche. Cuando fui sola al hospital a comprar mis medicamentos, él estaba acompañándola en su consulta de embarazo. Fingí no darme cuenta, y me limité a seguir interpretando en silencio mi papel de esposa perfecta. Como regalo de aniversario, le escribí cuatro cartas. Después de mi muerte, cuando finalmente las leyó, perdió por completo la razón.
Cuento corto · Hombres Lobo
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Juntas, pero Sin Ellos

Juntas, pero Sin Ellos

Justo antes de la fiesta de compromiso, mi camerino se incendió de repente, causando una explosión, y haciendo que los vidrios que estallaron se incrustaran por todo mi cuerpo. Mi amiga Crista Ocampo me cubrió como pudo, mientras huíamos de las llamas. En el hospital, ella se quedó a mi lado mientras yo luchaba entre la vida y la muerte, y se encargó de llamar a mi prometido, Antonio Gamarra. Al otro lado del teléfono, él contestó con total desinterés: —Erika tiene dolor de estómago, la estoy acompañando mientras le ponen suero. Si no hay nada más urgente, hablamos luego —y colgó sin más. Crista, enfurecida, soltó una sarta de improperios y llamó a su novio, Santiago Silva, para pedirle que buscara un especialista que pudiera salvarme. —¡¿Podrías dejar de molestar, por favor?! ¡Erika está mal y estoy buscándole un especialista! —contestó Santiago. Cuando regresé de la muerte y crucé miradas con Crista, le dije con voz firme: —Quiero romper el compromiso. Crista no vaciló ni un instante y respondió: —Si tú lo rompes, yo también rompo el mío. El resultado fue que aquellos dos hombres entraron en pánico.
Cuento corto · Romance
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