LO QUE EL CONTRATO NO PUDO BORRAR
Valentina Reyes tiene veintiséis años, una deuda imposible y el corazón demasiado grande para su propio bien. Cuando acepta hacerse pasar una sola noche por la prometida desaparecida del hombre más temido de la ciudad, cree que será sencillo: sonreír, mentir y cobrar. Nadie le dijo que Sebastián Mondragón no era solo un CEO frío: era el tipo de hombre que te mira como si pudiera leer tus secretos sin siquiera preguntar.
El trato era simple. Tres meses de matrimonio en papel. Sin sentimientos. Sin intimidad. Sin consecuencias.
Pero los contratos no pueden controlar todo. Y Valentina lo descubre cuando, doce semanas después de firmar, se sienta en el suelo del baño más caro en el que ha estado en su vida, mirando una prueba de embarazo con dos líneas que lo cambian absolutamente todo.
Sebastián necesitaba una esposa para heredar el imperio de su abuelo. Lo que no necesitaba era una mujer que le recordara que tenía corazón. Ni un hijo que lo convirtiera en el hombre que siempre juró que no sería.
Entre el odio y el deseo, entre el orgullo y la verdad, hay un bebé que crece. Y un amor que ninguno de los dos pidió, pero que ninguno podrá ignorar.