Atado a Mi Rey de la Mafia
«¿Por qué me salvaste?»
La prostitución no era precisamente el futuro que me había imaginado. Pero el destino me llevó a un burdel del que no podía escapar y a una vida que me despojó de mi humanidad. Hasta que él entró.
El hombre que miraba a la gente como si no fueran más que basura y les metía balas en la cabeza por mirarlo mal.
Se llamaba Killian Morozcov. Entró en el burdel y se fue conmigo, y por mucho que le suplicara en ese momento, se negó a decirme por qué.
Sin embargo, cuando lo hizo, deseé que no lo hubiera hecho. Porque Killian no tenía intención de salvarme aquella noche en Las Vegas... había ido a salvar a su hermana y cometió el grave error de irse conmigo en su lugar.
Nuestra relación se convirtió en algo frágil que no debería existir y que, sin duda, nos arruinaría. Especialmente cuando seguimos descubriendo cuánto de ella se basaba en mentiras.
Por experiencia, he aprendido que o apuñalas a alguien por la espalda o te lo harán a ti. La gente amable siempre era la más rápida en blandir el cuchillo.
Y Killian Morozcov era, con diferencia, el hombre más amable con el que jamás me había cruzado.