TRAS EL DIVORCIO: RUEGA POR MI SEÑOR KINGSTON
Durante tres años, Chloe Pierce lo amó con una devoción ciega. A cambio, el implacable CEO Julian Kingston solo le dio indiferencia, y la humillante tarea de limpiar los escándalos de sus amantes.
Atrapada en una jaula de oro y sumida en la depresión, entendió que la única forma de escapar de ese infierno... era muriendo.
Así que fingió su muerte y dejó que Julian viera su mundo reducirse a cenizas y se marchó sin mirar atrás.
Dos años después, la sumisa Chloe ya no existe.
En la gala de negocios más exclusiva del año, una mujer de una sofisticación implacable acapara todas las miradas y al estrechar la mano de un estupefacto Julian, ella sonríe con frialdad y se presenta.
—Mi nombre es Scarlett Hills. Un placer, señor Kingston.
Al ver el rostro idéntico de su difunta esposa, Julian siente que la cordura se le escapa de las manos. El hombre que tras la tragedia se había sumido en la culpa y jurado luto eterno, rompe todas sus promesas y comienza a perseguirla ante los ojos de la alta sociedad, mendigando un segundo de su atención.
—Scarlett, cancelé todas mis reuniones. Vamos a cenar.
—Scarlett, compré esta joyería exclusiva solo para ti.
Oculta tras su nueva identidad, ella solo responde con una sonrisa irónica.
—Tengo entendido que el frío señor Kingston juró no volver a tocar a una mujer. No querrá romper su luto, ¿o sí?
Enloquecido por el rechazo y devorado por los celos al verla con otros hombres, el hombre más poderoso de la ciudad caerá de rodillas ante la mujer que juró nunca amar.
—Mi amor, me equivoqué... Sé que eres tú. Castígame como quieras, pero dame otra oportunidad.