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PRUÉBAME

PRUÉBAME

Holly Austen es una mujer trabajadora e inteligente, ha demostrado que su trabajo como directora de una institución sea impecable y la creación de su proyecto educativo sea enteramente novedoso. Su vida da un gran giro cuando su proyecto ha caído en el ojo de Adam West, pero no es su contenido lo que él quiere, sino la creadora de este. Holly Austen solo quería una cosa, tener más ingresos para su escuela. Adam West solo quería una novia por cinco días. Ninguno de los dos cree en el amor y tampoco quieren una relación. Pero una fuerte atracción corre entre los dos. En cuanto Holly comienza a conocer a Adam más lo aborrece. Mientras tanto Adam descubre los secretos de la mojigata de Holly Austen. Sin embargo, lo que ellos no esperan es que una creciente y enfermiza obsesión que podrá ser tan arrolladora y despiadada, pues el deseo no cumplido hará arder todo a su paso hasta destruirlo. —Pruébame, solo pruébame.
Romance
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Renací, y Mi Hermana Eligió Mi Infierno

Renací, y Mi Hermana Eligió Mi Infierno

El día en que mis padres se divorciaron, caía un aguacero. Sobre la mesa había dos opciones: una era quedarme en el barrio viejo con papá, adicto al juego y hundido en deudas; la otra, irme a la ciudad costera con mamá, que estaba por volver a casarse con un magnate. En mi vida pasada, mi hermana menor, Elena Aguilar, lloró y armó un escándalo porque quería irse con mamá. Yo, en cambio, tomé mi bolsa de viaje en silencio y me fui con papá. Después, papá dejó el juego y se hizo rico gracias a un proyecto de demolición y renovación urbana. Me consintió como si yo fuera su tesoro más preciado. Pero Elena, en casa de su padrastro, soportó malos tratos en silencio. La tenían encerrada, y al final murió consumida por la depresión. Esta vez, después de renacer, Elena le quitó el cigarro de la mano a papá y se abrazó a él con fuerza. —Martha, se me rompe el alma ver a papá así. Tú vete a disfrutar de la buena vida. Yo me quedo con él. Papá se quedó atónito por un instante y enseguida le acarició la cabeza, aliviado. Yo no dije nada. Solo elegí irme a la ciudad costera. Lo que ella no sabía era que, en mi vida pasada, papá solo pudo dejar el juego porque yo, aun con un tumor cerebral, me desviví para pagar sus deudas, hasta acabar vomitando sangre. Fue mi vida la que lo sacó del abismo.
Cuento corto · Drama Realista
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Tras mi diagnóstico de cáncer, hize una cita con el tanatopractor

Tras mi diagnóstico de cáncer, hize una cita con el tanatopractor

Después de que me diagnosticaron cáncer de estómago, contraté a un tanatopractor por internet. Quería que recogiera mi cuerpo. Dicen que si arreglas bien las cosas antes de morir, tendrás suerte en tu próxima vida. Así ya no sería una pobre alma sin amor ni cariño. Empaqué mis cosas y me escapé de casa. Encontré un lugar para suicidarme. Pero entonces recibí un mensaje del tanatopractor: —Tengo un asunto que atender, no podré ir por ahora. Hermano, ¡estoy medio muerta y me dejas plantada!
Cuento corto · Romance
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La Madre Renegada y el Nuevo Comienzo

La Madre Renegada y el Nuevo Comienzo

Soy la verdadera heredera quien estaban buscando para casarse en lugar de la falsa. Por eso la noche en que me comprometí con Andrés Castro, él me besó y me prometió: —Verónica Álvarez, dame un hijo y te daré un hogar. Fue por esa precisa promesa, arriesgué mi vida para dar a luz a su primogénito, Mateo. Soñaba con tener un hogar propio de verdad y ser feliz con una bonita familia. Hasta que años después, se le dio por aparecer a la supuesta falsa hija tomando de la mano a mi Mateito mientras él niño le decía: —¡Qué bonito sería si tú señorita Camila fueses mi mamá! —Si ya dejo ser el hijo de la amargada de mi mamá, ¿vendrías tú a ser mi mami entonces? La impostora solo se reía, mientras que Andrés los miraba con ternura desde un lado, como si ellos fueran una verdadera familia.
Cuento corto · Romance
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Calor Prohibido

Calor Prohibido

Siempre he sido alguien con una libido fuerte e inquieta que no sé muy bien cómo describir. Nunca he ido al médico por eso, pero me conozco lo suficiente para notar que es algo que va y viene por temporadas, especialmente cuando estoy ovulando. En esa época del mes, necesito hacerlo al menos dos o tres veces al día; de lo contrario, mi cuerpo se siente extremadamente incómodo. Normalmente, mi esposo, un hombre alto y de hombros anchos, sería quien aliviaría ese dolor y llenaría el vacío dentro de mí. Sin embargo, últimamente ha estado absurdamente ocupado, viajando por trabajo durante semanas seguidas...
Cuento corto · caprichoso
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Cicatrices y amargura —Luto—

Cicatrices y amargura —Luto—

El suceso que rompió el corazón de ambos en pedazos creará las condiciones para que el rencor que se tienen se convierta en un silencioso afecto y nazca de la tragedia un nuevo amor mientras se vuelven más y más necesarios para el otro como cura al dolor que pesa en la vida de ambos, la muerte de su hermana se vuelve motivo de tristeza continua tanto para Sophie como para el dolido viudo a quien la pérdida de su amada dejó devastado en depresión, siendo Sophie la única persona que se atreverá a tender su mano para sacarlo de la desolación a pesar del rencor que ambos se tienen.
Romance
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Mi Muerte Fue Su Peor Castigo

Mi Muerte Fue Su Peor Castigo

Hacía muy poco que me había casado con Alberto Aguirre, el heredero de una de las familias más poderosas de la capital. Y ahora, era él mismo quien me llevaba a firmar el divorcio. Me quedé paralizada en mi sitio, mientras a mi alrededor sus amigos se burlaban de mí sin molestarse en disimularlo. —Alberto, ¿de verdad te casaste con Sandra y ahora te divorcias solo porque te lo pidió Beatriz? —¡Ja, ja! Miren cómo se quedó Sandra. No me vayan a decir que se va a poner a llorar. Pero Alberto ya tenía rodeada por los hombros a su hermana adoptiva, Beatriz Cortes, y le habló con ternura: —Ahora sí me vas a regalar una sonrisa, ¿verdad? Beatriz dejó escapar una risita y, por primera vez, una sonrisa asomó en su rostro siempre frío. Quise ir a pedir explicaciones, pero mis tres hermanos mayores me sujetaron con fuerza. El mayor, Jorge Nogueda, presidente de una gran empresa, frunció el ceño. —Beatriz solo sonríe cuando Alberto la hace reír. Ten un poco de vergüenza. El segundo, Miguel Nogueda, un actor famosísimo, me empujó hasta tirarme al suelo. —Su vida ya ha sido bastante desgraciada. Tú lo tienes todo; puedes vivir sin ese hombre. El tercero, Ángel Nogueda, profesor de biología, endureció el gesto. —Alberto siempre debió casarse con ella. Deja de interponerte entre los dos. Me metieron a la fuerza en el auto y no me dejaron arruinarle el momento a la mujer a la que siempre habían puesto en un pedestal. Entonces, el sistema, que llevaba muchísimo tiempo sin aparecer, por fin volvió a activarse. [Anfitriona, se ha detectado que la misión ya fue completada. ¿Desea regresar de inmediato al mundo real?] Sentada en el asiento trasero, contemplé la calle por la ventanilla con una amargura tan honda que casi me arrancó una carcajada. La farsa melodramática que había mantenido para cumplir aquella misión por fin terminaba. A partir de ese momento, ya no pensaba seguirles el juego en ese enredo de amores y rencores.
Cuento corto · Imaginación
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Renacimiento y Venganza

Renacimiento y Venganza

A los dieciocho años, el rey Aurelio convocó a los herederos de las cuatro grandes tribus: vampiros, licántropos, dragones y sirenas. Puso sus retratos frente a mí, pidiéndome que eligiera a uno de ellos como mi futuro esposo. No dudé ni un segundo y elegí a Gabriel, el licántropo de sangre más común, y originario de una región periférica. La sala no tardó en llenarse de murmullos. Después de todo, todos sabían que siempre había amado al Alfa Theo, el de sangre más poderosa de los Lázaro. Había pasado siete años persiguiéndolo, aunque él siempre fuera indiferente hacia mí. Pero, aun así, seguí, a pesar de sus desprecios, una y otra vez declarando mi amor por él en la corte real. Incluso, llegué a cortarme la muñeca para sellar el pacto con tal de casarme con él. En mi vida pasada, logré mi deseo y celebramos la ceremonia de la pareja. Así fue como él heredó el trono del rey Aurelio y se convirtió en el líder de las cuatro grandes tribus. Sin embargo, no esperaba que, después de casarnos, él marcara a la hija adoptiva de mis padres. Mis padres, furiosos, la enviaron al campo. Desde ese momento, Theo me odió con todo su ser. Las amantes que lo acompañaban aparecían constantemente, y, todas ellas se parecían a mi hermana. Incluso las dejaba humillarme frente a él, convirtiéndome, poco a poco, en una burla, hasta que, al final, ya no quedaba nada de la reina que alguna vez fui. Me sometieron a tal tortura que caí en una depresión profunda. Solo los inhibidores mantenían estable mi forma de loba. Hasta aquel día en que cambiaron mis medicamentos por un veneno mortal, en un movimiento orquestado por él. Morí en el palacio, llevando en mi vientre a su hijo . Pero ahora, que había vuelto a la vida, no sería igual de necia. Cuando el rey Aurelio me pidió que eligiera a mi futuro cónyuge, otra vez, tomé la decisión de inmediato: elegí a Gabriel, el licántropo que siempre había sido ignorado por los demás. Pensé que, por fin, podría superar mi pasado.
Cuento corto · Hombres Lobo
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El hombre con máscara que me visita de noche

El hombre con máscara que me visita de noche

Desde que me quedé embarazada, mi marido dejó de tener sexo conmigo. Aunque un poco vergonzosa, tenía que admitir que mi cuerpo se volvió extremadamente sensible en esta etapa. Y cada vez que llegaba la noche, no podía evitar apretar las piernas y fantasear todo tipo de escenas placenteras. Y el hecho de fantasear solo cambió cuando, un día, un hombre enmascarado se coló en mi casa.
Cuento corto · Romance
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Me Regaló un Hijo, Yo Le Regalé una Salida

Me Regaló un Hijo, Yo Le Regalé una Salida

Mi esposo, Diego, dejó embarazada a su exnovia, Sofía, quien padecía una enfermedad terminal. Dijo que era para cumplirle su último deseo de ser madre. El día que dio a luz, Valentina, la hermana de Diego, contrató una empresa de seguridad para vigilar el hospital, alegando que quería evitar que yo montara una escena. Valentina permaneció junto a la cama de Sofía. —No te preocupes, tengo gente apostada en la entrada. Si Elena se atreve a aparecer y causar problemas, haremos que la echen inmediatamente. Diego, al ver que yo no había llegado, soltó un suspiro aliviado. —Sofía, concéntrate solo en dar a luz a nuestro bebé para nazca sano. No te preocupes por nada más. Realmente creía que, como solo estaba cumpliendo el último deseo de su ex moribunda, yo no sería tan irracional como para armar un escándalo. Mirando al diminuto bebé sonrosado en sus brazos, me envió un mensaje: "Querida, hice esto por ti. Hice que ella diera a luz un hijo para nosotros, para que finalmente pudieras ser madre". Pensaba que mientras yo aceptara todo, ese niño se convertiría en mi máxima recompensa. Pero lo que él no sabía era que yo acababa de renunciar a mi residencia médica. En una semana, estaría en Karnea, trabajando como voluntaria en un proyecto de investigación biomédica. Era mi manera de decir adiós definitivamente, estaría a un mundo de distancia de Diego, para siempre. Sin embargo, tras mi partida, me buscó como un loco, suplicándome que volviera.
Cuento corto · Romance
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